Abrir y zampar, General

Conservas en la montaña

05/09/2016
conservas en la montaña para excursionistas gourmet

Que unas buenas latas a mano siempre vienen muy bien lo sabemos todos. Y que las conservas en la montaña son una compañía inestimable después de horas de caminata, también. No hay más que ver entre los grupos que se forman en destino o en una parada en el camino, cómo se abren una lata de atún o sardinas y unos tomates -los que se hacen el bocadillo in situ, claro está.

conservas en la montaña como recompensa después del camino

Llegar a destino y sus recompensas: el paisaje y un buen almuerzo

El año pasado llegué cansada a un maravilloso lago de una cima del Pirineo y cuando vi a una familia montañera sacar una lata de atún negruzco de una marca barata conocida (nada apetecible) para compartir entre los niños y los adultos, se me cayó el alma a los pies. Yo saqué mi flamante lata rosa, la abrí y relució el bonito del norte del Cantábrico en aceite de oliva. No tiene nada que ver! Ya que te pegas esa matada, aliméntate bien y da un premio a tu familia exhausta, que tiene que retomar el camino de vuelta con alegría.

En lugar de llenar el carro en el último supermercado de la carretera, planifica bien las comidas y llévate desde casa unas buenas conservas, embutido de calidad (esto seguro que es más fácil encontrar en el monte), frutos secos de los buenos y tus galletas favoritas. Así no habrá sorpresas de última hora.

Una excelente opción es llevarse -en lugar de mejillones, bonito y los tomates aparte- un plato ya listo de atún con verduras y aceite de oliva, todo en una lata gracias a la colección abrir y zampar.

Un plato completo y equilibrado en una lata. Las recetas Abrir y Zampar son una excelente opción para montañeros y excursionistas exigentes.

conservas en la montaña, de atún y pisto abrir y zampar

Conservas en la montaña, una feliz solución. Atún con pisto mediterráneo Abrir y Zampar.

 

Ya son cada vez más los excursionistas que apuestan por llevarse el plato ya cocinado a la cima. Menos trastos, justo la lata, pan y apetito voraz. (Y chocolate!)

Ábrete una lata y da mucha envidia. Tú eres excursionista exigente?

Marta Olass

 

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