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Pasta con salmón y trufa

16/02/2022
Pasta con salmón y trufa de conservas Olasagasti

Que sí, que todos podemos ser el mega chef en casa o la súper jefa de los fogones. Aún sin tener grandes nociones de cocina. ¿Te gusta comer bien? Pues no es complicado, basta con comprar los ingredientes adecuados. Y pegarse caprichos de vez en cuando. Y no me vengas con que no tienes tiempo porque yo preparé la mar de rápido esta pasta con salmón y trufa.

El otro día compré una buena trufa negra para una cena en casa y me sobró un trocito. Buenoooo…. hice que sobrara una esquinita, jeje. Así, entre semana, que ando como una moto pero el hambre siempre está presente, me preparé estos macarrones al dente salteados con mantequilla, salmón salvaje de Alaska en conserva, unos anacardos y la trufa rallada.

Pasta con salmón salvaje de Alaska Olasagasti y trufa rallada
Pasta con salmón salvaje de Alaska Olasagasti y trufa rallada.

Pasta con salmón y trufa, ingredientes ya listos.

Ingredientes ya listos: El salmón al natural en conserva, imprescindible en la despensa, siempre viene bien. La trufa, un caprichazo divino por su aroma, por su preparación «cero» como condimento fácil sobre huevos, risotti, spaghetti, una vichyssoise o más platos que se te ocurran. Es el toque maestro.

La trufa negra la compro en un establecimiento de la Parte Vieja donostiarra. Es fundamental tener un proveedor que sepas que te va a vender una buena. Ahorrar un poco para que te den una insípida es un timo.

Para dos platos de pasta:

300 g de macarrones.

1 lata de salmón salvaje de Alaska al natural 120 g.

Una cucharada sopera de mantequilla.

Hierbas aromáticas, algún fruto seco, cualquier aderezo que tengas por la cocina.

1 trozo de trufa negra.

Salmón salvaje de Alaska Olasagasti en lata de 120 g
Salmón salvaje de Alaska Olasagasti al natural en lata de 120 g.

Yo he elegido esta pasta italiana de una marca que me encanta, y tiene hueco grande para que se meta dentro el salmón. La hiervo al dente -o un minuto menos-, y la paso rápidamente arrastrando algo de agua a la sartén donde derrito la mantequilla y añado, en su caso, la hierba (un poco de cebollino o eneldo). Ya fuera del fuego incorporo el salmón directamente de la lata. Como estaba picando anacardos mientras hervía la pasta, he echado un puñado a la sartén aunque son totalmente prescindibles.

Y nada más. Si no tienes mantequilla o no te gusta, sustitúyela por aceite de oliva virgen extra. Sé de amigas que le pondrían nata ¡habrá que probarla también! Dejarse llevar por la intuición con los ingredientes de que disponemos ese día es divertido y creativo.

Con estas latas maravillosas es fácil inventar platos y recetas vistosas.

Y tú ¿Con qué aderezas unos macarrones con salmón en conserva?

Marta Olass

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